viernes 25 de enero de 2008

Por vez primera no estamos en FITUR

Que Fitur, la feria más importante de turismo, es un bodrio, nadie lo duda, sólo sirve para lucirse los políticos y para que coman y beban a costa del ciudadano, pero también es un escaparate dónde se encuentran muchos mundos y allí están todos los municipios turísticos y muchos visitantes. Es verdad que llevamos años promocionando lo mismo, y la mayor parte de las veces promocionamos cosas que ni siquiera se han empezado, como ocurre con el Benicássim Golf. Pero de ahí a no querer estar en un stand dónde nos rodeamos de todos los demás muinicipios, hay un trecho, y lamento decir que es un grave error político que Colomer terminará pagando muy caro. A cambio han tratado de vender que quieren innovar y poner otro tipo de promoción. Es igual, entre unos y otros se han cargado este municipio, que agoniza sin solución alguna y eso es una realidad sangrante, de ahí que no se debiera haber roto esa línea que nos une a Fitur, quizá porque el stand proviene de la Diputación y Colomer y Fabra son dos enemigos políticos. Es un error que, una vez más, pagará Benicássim y lamento enormemente decir que no estoy de acuerdo y que es lastimoso que sucedan estas cosas. Ayer pasaba una concejala importante socialista y a su paso se desataron un monton de críticas, que hablaban de su soberbia desde que adquirió el cargo, de su ambición y de su falta de sinceridad, de la decpción que ha causado. A pesar de estar de acuerdo con estas críticas, me callé, yo soy socialista y quienes criticaban no lo son. Pero debería el gobierno benicense estar abierto a lo que despiertan cada día y su negativa a estar en Fitur no ayuda mucho.
Se comenta por el pueblo que la familia de Llorca envió un telegrama a Colomer prohibiéndole estar en el acto y es que le culpan de muchos de los sinsabores de Llorca, lo que creen que aceleró su enfermedad. Así se comprende que no estuvieran en primera fila, dando la cara institucional junto al alcalde de Castellón, Alberto Fabra, al vicepresidente de la Diputación o el concejal popular de Castellón, Javier Moliner. Allí delante estaban los representantes del Bloc y los de ARB, junto a los del PP, pero ni uno del Psoe, ni uno representando al ayuntamiento. Mucha gente se extrañó de esto, pero Colomer y su gobierno no faltaron al entierro, faltaría más, aunque quizá, de ser cierto lo de ese telegrama, lo hicieron con las alas cortadas. Pero lo hicieron. No sé si yo habría valido para estar allí, fuera de la iglesia, claro, tras la recepción de esa carta. Yo acudí sinceramente, dolida por la muerte de Llorca, con quién había compartido conversaciones de hospital, mientras ambos esperabamos entrar a ponernos esa dosis dolorosa de veneno que es la quimio. Llorca tenía ilusión por continuar viviendo y creía que tenía una labor que hacer aún con su hija pequeña, Cecilia, una niña de 12 años que ese día tenía la cara muy triste.
Al salir del entierro pude saludar a Nieves Gracia, a quién también azoté mucho durante un tiempo con mis críticas, el tiempo me ha enseñado que no son tan malos los de allí, ni tan buenos los de acá, y que el río que suena, agua lleva. Es decir, que es necesario tener una venda en los ojos y llevar rencor del pasado o estar manipulado en el presente, para no comprender la intensa realidad humana, tan relativa en muchos aspectos. Nadie es perfecto, pero nadie es tan imperfecto que no sea a su vez perfecto. Unos y otros tienen aciertos y errores. Lo peor es la insidia, la ambición, el querer sin moral alguna utilizar a los demás para los propios intereses y de eso hay igual en Psoe que en PP, en ARB que en el Bloc. A veces hay menos, pero haber, hay.