Es que se me ha ocurrido de repente, ayer, mientras dormitaba en la cama, antes de caer en manos de Morfeo y pasar a un sueño profundo (¿Dónde estará nuestra mente mientras dormimos? Ya sé, en nosotros, pero ¿que hace, puesto que la inactividad mental es imposible?). Empecé a pensar en eso de que las arcas del estado están llenas y hay ahorro, empecé a pensar como recaudaba el estado el dinero, que lo pagamos con sangre cada día en cada cosa que compramos, y me dije "¿Nos quieren devolver 400 euros, o, como promete Rajoy, bajar los impuestos en el IRPF porqué el estado está abundante ? ¿Y si es así no será que nos los cobraron injustamente antes?" Y aún más, si esa abundancia procediera de los ricos y se redistribuyera entre los pobres, una de esas incongruencias de este sistema capitalista, podría tener un pase como elemento de redistribución de riqueza, pero no, cada cosita que compramos tiene un impuesto que pagamos todos por igual, así que quizá el estado ha estado abusando de los ciudadanos y resulta chocante que primero paguemos y después nos devuelvan y lo hagan con una promesa electoral, es decir, como si nos ofrecieran un regalo inesperado, es el no va más de la maldad mental ¿no creen?
Pero es que vivimos de eso, de lo que unos piensan y manipulan para que pensemos los demás, con secretos ocultos que nunca sabremos, o sabremos a medias, vaya, que eso de la teoría de las conspiraciones tiene algo de real, hay un poder que siempre está conspirando para mantenerse, quizá se expresa un poco en eso de la Comisión Trilateral o el grupo Bilderberg, entre otros, aunque luego siempre hay, o creemos que hay, otro poder en la sombra, que lleva a cabo acciones ilegales incluso, tipo la CIA de las películas. Parece absurdo ¿verdad? ¡Con lo tranquila que yo solía dormir cada noche pensando que vivía en un mundo dónde lo puro, lo sereno, lo cierto, lo bueno, lo tranquilo y lo espiritual, triunfaba, (observe el lector que utilizo el artículo lo, que de por si es impreciso, neutro) y resulta que ahora, al dormitar, me da por pensar que pertenezco a la raza de los inocentes, de aquellos que creen aún en las utopías, en los ideales, en la posibilidad de la paz y la justicia.
Recuerdo entoncés algunas de las enseñanzas orientales, a las que me aficioné durante un tiempo que tuve que permanecer por trabajo en Francia y que vinieron de la mano de una compañera del país y de un grupo al que ella acudía. Recuerdo que me hicieron reflexionar acerca de que "el infierno no son los demás. Al entrar en contacto con otra persona, nuestros pensamientos y acciones deberían manifestar actitud compasiva, aunque esa persona diga y haga cosas difíciles de aceptar" y reconozco no estar preparada aún del todo para esa experiencia de amor incondicional, aunque se que debo tender a ello y que ese es el camino, no hay otro, es el único que conduce a la liberación "hay que tolerar, aunque te desprecien, aunque te hagan daño". Reconozco que aún no estoy preparada, me queman todavía las injusticias, las manipulaciones que hay alrededor y tengo resentimiento contra quién utiliza la falsedad, el amor de los demás en su propio beneficio. He sufrido hace poco una decepción muy grande y tengo resentimiento contra quienes la han propiciado, la comparto con otros que se sienten igual de utilizados y manipulados, y todos nos sentimos incapaces de dejar las cosas correr y quizá las cosas trabajen a nuestro favor, pues ninguna maldad es olvidada, ninguna afrenta queda por resarcir, sólo hay que sentarse y esperar que la vida misma haga justicia. Los hombres la hacen pocas veces, la justicia humana es un débil intento de emular la divina, pero apenas llega a emitir un poquito de esa luz, que se apaga cuando está manipulada.
Y díganme si tiene sentido que, por ejemplo, la Xunta de Galicia se proponga multar con 3000 euros a aquellos negocios que no utilicen el gallego para rotular sus escaparates, sus ofertas, las cartas de los restaurantes, etc ¿en qué país vivimos? Antes España era una grande y libre y ahora somos 17 Españas cabreadas e injustas. Díganme, si hay superavit en las arcas del estado ¿porqué funciona tan mal la sanidad y los profesionales se quejan de que no aumentan los recursos humanos al mismo ritmo que los pacientes? ¿Porqué no es lo mismo vivir en Galicia, Cataluña, el País Vasco o Valencia,por ejemplo, a la hora de pagar una barra de pan o exigir un derecho? ¿Porqué los políticos están empeñados en grandes obras (véase la Comunidad nuestra) y la gente no es prioritaria? ¿Porqué tanta corrupción? ?¿Tanto amiguismo? ¿Tanta mentira, tanta desfachatez, tanta palabrería falsa? Personalmente mi experiencia con la política es la de que no es sana, hay luchas de poder y utilización de la gente. Me gustaría tener una experiencia contraria, pero, desgraciadamente, no ha sido posible aún. Y Rajoy dice que quiere una TV pública parecida a la BBC ¿Porqué no ensaya un poco con teleEspe, la TeleMadrid de la mujer dura y ambiciosa del PP? Pues anda que la chorrada de ese terapeuta de pareja de la Sexta, un tal Mariano Betés, que dice que "el orgasmo es las muerte del sexo?" y yo digo ¿sabe este señor cuantas mujeres frígidas son enormemente desgraciadas por no poder llegar a "esa muerte del sexo"?Hay frases lapidarias, que las sueltan bocas que no sé de que están llenas, si de saliva o de arena.
"Después del nacimiento de su hijo, Siddharta estuvo trece años a disposición de su padre, pero por su carácter serio e inquisitivo se cansó de los placeres fugaces de la vida principisca, provocando el anhelo de algo. Aunque su padre le hubiera protegido de las realidades de la vida, los viajes del principe fuera del recinto palaciego le permitieron ver a un viejo, un enfermo, un cádaver y un hombre santo. Profundamente conmovido por estas experiencias, Siddharta decidió seguir el camino del hombre santo y hallar una solución al sufrimiento de la vida. Siddartha emprendió una vida asceta y errante el día que cumplía 29 años. Se sometió a las enseñanzas de dos maestros, aprendió disciplina y todo lo que podían enseñarle los maestros, mostrando una tenacidad y una austeridad sin límites, hasta que alcanzó la iluminación y con ella, tras arduas luchas, la verdad"
Yo no me siento con fuerzas para tal disciplina, aunque quizá me pida demasiado a mi misma, tal vez el camino es más sencillo, a lo mejor es desnudarse de todo temor, carecer de miedo, tentar al valor y que sea capaz de creer que es posible la verdadera compasión, el verdadero amor y la verdadera paz. Desde luego, no es algo que enseñe la iglesia católica ni sus obispos, una secta más y como todas, bastante dañina.
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