jueves 7 de febrero de 2008

Bajo sospecha

Parece el título de una película, pero no, se refiere al cabeza de lista del PP, Esteban González Pons, cara que resulta ya harto conocida para todos los valencianos, es que el PP parece que no se renueva nunca y en ellos, mejor que en otros partidos, se ven las mismas caras desde hace veinte años. Bien, nuevamente salpican al PP sospechas de corrupción, aunque hay que reconocer que tienene mucha suerte, o son muy inocentes u ocultan muy bien las pruebas, no sólo dan licencias privilegiadas para que se construyan frente al mar villas de lujo, como ha ocurrido con Juan Costa (menos mal que no se ha hecho una piscina en zona pública, como otro que sabemos todos), sino que hay sospechas sobre él, procedentes haber ejercido de promotor de una empresa pública –“Sociedad Gestora para la Imagen Estratégica y Promocional de la Comunidad Valenciana”- a la que se le han descubierto irregularidades en la adjudicación de contratos públicos millonarios, según consta en las conclusiones de una auditoría independiente. Lo peor es que esta empresa se financia con fondos públicos y, según cuenta Enric Sopena en su diario El Plural "También implantó sociedades mercantiles públicas de dudosa legalidad, como las empresas mixtas urbanizadoras -con capital público y privado en la misma cuenta de explotación- ideadas por el entonces conseller de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco. Estas empresas han recibido de la Unión Europea una advertencia por escrito, porque no se ajustan a la normativa comunitaria de libre concurrencia del mercado. " ¿Se acuerdan de las famosas cintas del caso Naseiro, que salpicaron a Zaplana en un asunto de corrupción y que el juez no admitió por haber sido grabadas de forma ilegal? ¡Vaya suerte! la misma que tuvo hace un par de años con la denuncia de dos socialistas, que también tenían la grabación de un empresario implicándole en la desaparición de 17.000 millones de euros en Terra Mítica ¿Saben ustedes dónde están esos millones? Pues yo tampoco, pero sabemos que si dejamos sin pagar a hacienda algo nos persiguen y nos embargan, así es la justicia de este país.
Estoy plenamente convencida de que por muchas leyes que aprobemos, por mucha constitución que tengamos como catecismo, el cambio será muy lento si el hombre no cambia, si no aprendemos a compartir, si no nos despegamos de las cosas materiales, si no aprendemos, en suma, a ser más humanos, a ser más fieles a los principios que propugnamos y si no instauramos una justicia que sea de verdad igual para todos. Ya se que suena a sermón y que lo que menos quisiera yo parecer es un prodicador, sobre todo con la que le está cayendo ahora a la iglesia, pero suene como suene, ese es el camino.