domingo 9 de marzo de 2008

La España canalla

Recuerdo cuando oía hablar a alguien en español estando en el extranjero, en países de distintas culturas y lenguas, me parecía estar en casa, sentía tal nudo en el estómago que hubiera besado a quién hablaba como si fuese mi más querido hermano. Luego, dentro de la casa, las distancias ya son muchas y de hermanos queridos queda a veces poco con algunas gentes. Durante más de una década estuve demasiado ocupada viajando por el extranjero, trabajando en países a veces difíciles y viendo el mundo desde el punto de vista del cooperante que de un país rico se acerca a los problemas de los países pobres. El mundo es uno, pero son millones de mundos, dependiendo de los ojos que lo ven y la cabeza y el corazón que lo entiende y que lo siente.
Aquellos años los recuerdo muy mal por el mundo que mis ojos veían y que mi cabeza y mi corazón sentían y entendían, pero estaba rodeada de personas heroicas y anónimas. Eran heroicas porque en silencio, sin que nadie lo supiera, sin salir en los telediarios, ni en las noticias de los periódicos más que en raras ocasiones, daban cada día mucho de sí mismas en favor de quienes les necesitaban, curando enfermos, consolando tristes, acompañando moribundos, enseñando al que no sabe o dando de comer al hambriento. Era un mundo que, con mucho, dejaba más satisfacciones y producía muchos menos problemas de conciencia que el que vivo ahora. Madrugaba más, comía peor, pasaba calor, trabajaba mucho, veía calamidades a diario, pero era un mundo mejor en muchos aspectos, claro que en otros puntos del planeta seguían existiendo los trogloditas que sólo buscan al máximo beneficio y nunca miran atrás para contemplar los efectos de sus acciones.
Ahora veo esa España canalla que no hubiera considerado hermana mía en ningún país extranjero, por más que hablasen la dulzura de mi lengua. Es esa España que representan los que, como los locutores de la Cope, César Vidal y Jimenez Losantos, o su director de informativos, Ignacio Villa, son capaces de seguir diciendo que Zp sigue negociando con ETA y se asombran de que les increpen a la puerta de un tanatorio, dónde la familia del muerto no les quiere recibir, como les ocurrió ayer a Rajoy y a San Gil. Es la misma España rancia de siempre, pero esta vez armada de la furia de su desplazamiento hacia el no poder, la España que, de darse las circunstancias, volvería a los pronunciamientos del siglo XIX y XX, con una falta de respeto total para las urnas y sus resultados. Hay otra España más canalla aún, la España de la alcaldesa de Mondragón, que deja su puesto por dos días para no condenar el atentado. A su lado, con igual mala leche, están quienes lo condenan y con esa condena quieren arrastrar al gobierno de Zapatero, como el ya expresidente de la AVT, José Francisco Álcaraz, su sustituto y quienes en esa asociación apoyan semejantes calumnias. Lo peor es que lo saben, saben que mienten. Yo me pregunto ¿Cómo se puede vivir, día a día, dormir y caminar, sabiendo que estás contribuyendo a una gran y enorme mentira? No importa bajo que siglas uno milite o apoye, lo principal es ser integro, auténtico, humanitario y honrado. Otro mundo tendríamos. Y no crean que voy a cometer el error de decir que sólo es en el PP y a la derecha dónde existen los mentirosos, manipuladores, ambiciosos y etc, etc. No, los hay también en el Psoe, en EU y en todo partido. Sólo que el Psoe tiene siempre mayor compromiso con la justicia social y por eso lo defiendo más. Pero haber, los hay igualmente y los hay en Madrid, en Barcelona, en Castellón o en Benicássim, los hay en todas partes.
PLAN DE CHOQUE PARA LA LIMPIEZA EN BENICÁSSIM
A ver si es verdad que esta Semana Santa están más limpias las urbanizaciones, las calles y todo el municipio. El gobierno de Colomer ha negociado con la empresa responsable un plan para que así sea. A lo mejor a los vecinos del Eurosol, que es una zona bastante abandonada en este sentido, se les pasa el cabreo con Colomer por lo del carril bici que están construyendo. Hay mucho descontento en las villas y en esa zona más, debido a que el nuevo carril bici destruye buena parte de los aparcamientos con los que contaban. Ciertamente, queda una calle demasiado estrecha para que sigan existiendo aparcamientos y carril para bici, la apuesta de Colomer por este último mantiene el descontento general, sobre todo de los comerciantes, que creen que la dificultad para aparcar evitará en verano la afluencia de muchos clientes a la zona y los residentes sin plaza de garaje, el 90% de las casas tienen dos coches y una plaza de garaje, tendrán mayores dificultades para aparcar.
Benicássim es un municipio turístico mal planificado, como le ha ocurrido a muchos otros, que ha crecido de una manera anárquica durante algunas décadas y que cuando han querido ponerle orden la mayor parte del daño estaba hecho. Ahora eso ya no se puede arreglar. No es de recibo el paseo que tenemos, tan estrecho y lleno de dificultades, lo justo era que fuese todo peatonal, como otros muchos, pero entonces ¿por dónde entrar a Benicássim desde el sur, desde la capital de la Plana? Quedaría la N340 y la Gran Avenida, ambas con evidentes dificultades. En los próximos años se descongestionará el acceso a través del nuevo vial, que morirá en la rotonda de la Gran Avenida. Ahora bien, ¿Tiene todo el mundo experiencia de lo que es la Gran Avenida un día cualquiera de julio ó agosto a una hora punta, pongamos a las siete y media de la tarde? Desde la rotonda de la Gran Avenida hasta la rotonda de Más dels Frares podemos tardar aproximadamente entre 30 y 45 minutos. Y eso no tiene remedio, no podemos hacer una autovía en ninguna parte en ese trayecto, de ahí que el paseo marítimo sea imprescindible, soñar con una ciudad turística, diseñada de una determinada manera, es una cosa, y diseñarla de acuerdo a la realidad y sus posibilidades, es otra distinta. Ese carril bici atravesando el Eurosol y siguiendo por la playa de Els Terrers, es ese querer y no poder que aludían antes, muy acertado si la posibilidad de rediseñar lo existente fuera posible, pero de lo más molesto en la realidad existente.