La búsqueda de los dioses que adora la humanidad en este momento sigue siendo tan díficil como la doctrina que cada uno de esos dioses impone a sus fieles. Desde la antropología, la religión está en la superestructura, algo así como si sublimaramos todo lo mejor que nosotros tenemos y de ello sacaramos un dios que se ajustara a nuestra medida, o al menos a la medida de nuestra cultura. El problema es que los dioses y las religiones han estado en la cultura para satisfacer dos tipos de necesidades. La primera es la misma necesidad humana de creer en su propia supervivencia más allá de la muerte, algo que responda de alguna manera a su angustia de no saber de dónde viene ni a dónde va, algo que de sentido a la vida. La segunda es la misma necesidad humana en el plano colectivo, es la necesidad de una moral que regule los comportamientos de los hombres y que se trasmita de generación en generación.
El momento actual en nuestras sociedades civilizadas es muy delicado, se parece a la Torre de Babel, creo que este hecho bíblico, como otros muchos, son sólo leyendas que narran con magistral sabiduría los hechos que la humanidad repite una y otra vez. En las sociedades modernas, sociedades tecnológicas, como parece que algún pensador opina se deben denominar en las próximas décadas, existe un caos moral y mental, procedente de un cambio que se adelanta al cambio de la superestructura mental y social que vive la humanidad. Vean sino que tipo de sociedad teníamos hace apenas veinte años. En España este caos se acentúa un poco más, la vibración de este cambio es cada vez más fuerte y si la Torre de Babel falló porque hubo una enorme confusión de lenguas, nosotros vivimos en este momento ese mismo problema ¿O no ven que cada cual habla un lenguaje distinto y lo que aquí parece bien, allí resulta terrible?
Somos un país tolerante, quizá demasiado, no debemos dejarnos asustar por los violentos. Ha sido lamentable lo ocurrido hoy a la presidenta del PP vasco, María San Gil, que en Galicia, en una de cuyas universidades (no recuerdo ahora cual) tenía previsto un discurso y fue abucheada e insultada por un grupo de independentistas y hasta hubo agresiones, que repelieron los guardaespaldas. Alguien le gritó "¡Ojalá que ETA te mate!" ¿No resulta horrible e inhumano decirle eso a otro semejante?.
He oído muchas veces a lo largo de los últimos meses a mucha gente repetir los mismos mensajes que proclaman algunos medios de comunicación de largo alcance. Repiten cosas como "No estoy de acuerdo con que el gobierno negocie con ETA y nos mintió", o al revés "Los del PP nos mintieron el 11M y nos siguen mintiendo" y uno se pregunta ¿Todos mienten? Y acabo concluyendo que siempre existen unas dosis grandes de mentiras en todas las partes, pero quizá también grandes dosis de verdad y todo se reduce a como miramos las cosas.
Muchos votan al Psoe porque creen que sus leyes son avanzadas y que es un partido mucho más comprometido socialmente con las desigualdades y las situaciones delicadas de los pobres, aunque, desde luego, hay quién, desde el bando contrario, se atreve a hacer razonamientos puros, al estilo de que "muchos trabajan como negros y gran parte de su esfuerzo se lo lleva el estado para repartirlo entre los fracasados", son los que creen en el individualismo y ven a todos sus semejantes como fracasados.
Escribía ayer mismo Enrique Gil Calvo, que es profesor titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, en el diario El País un artículo impresionante, titulado "Una nueva contrarreforma" y en el que dice, entre otras cosas:
" Esta nueva contrarreforma es otro movimiento reactivo dirigido contra la secularización actual (cientifismo, globalismo, hedonismo, individualización, etcétera) que también pretende recuperar la influencia de la Iglesia católica sobre el espacio público. Una influencia que se había perdido por la retirada religiosa hacia la esfera privada, efectuada a partir de los años 60 y confirmada por el Concilio Vaticano II, pero que dos acontecimientos ocurridos con el cambio de siglo brindan la ocasión de neutralizar e invertir, tratando de recuperar su antigua influencia política en decadencia.
¿A qué acontecimientos me refiero? Ante todo, a la crisis de la izquierda derivada del fin de la guerra fría, que ha dejado a la religión sin adversario ideológico. En efecto, como resume Gauchet, la primera secularización significó una transferencia de sacralidad desde las religiones públicas oficiales hacia las ideologías políticas redentoras o salvacionistas: comunismo, socialismo, nacionalismo, etcétera. Pero el efecto corrosivo de la secularización más reciente también ha terminado por socavar la creencia en estas nuevas religiones políticas, pues hoy, tras el fin de las ideologías, ya nadie presta crédito al paraíso del proletariado ni a la sociedad sin clases. De ahí que, al declinar su vieja rival agnóstica -la izquierda anticlerical-, parezca llegado el momento de que las antiguas religiones se tomen la revancha, tratando de recobrar para sí una nueva contra-transferencia de sacralidad."
Y uno se pregunta....En pleno siglo XXI ¿no nos podemos librar de tener nuevamente a la iglesia mezclada en política? ¿Y criticamos a los musulmanes por no separar una cosa de otra? Claro que, volviendo al tema del principio, la iglesia católica, lo mismo que otras iglesias, no representan a Dios, representan a los hombres y sus ambiciones.
Dice Enrique Gil "Ante todo subsiste el control por parte de la Iglesia de la educación de las élites y las clases medias, un control sin parangón en Europa que fue confirmado por la democracia actual y está reforzado por la elección de muchas familias secularizadas o incluso agnósticas, que prefieren llevar a sus hijos a colegios segregados por su limpieza étnica en busca no de capital humano (educación de calidad), sino de capital social (buenas relaciones y redes de influencia)."
Eso sigue siendo cierto y, por cierto, penoso, sobre todo porque se lo he oído decir a algunas amigas mías con hijos en colegios religiosos, no siendo ellas practicantes ni nada parecido, pero aluden que "la enseñanza es mejor que la pública y los niños no tienen que estar rodeados de inmigrantes". Y eso que no son de élite, que a otros niveles más elevados (de esos que la iglesia católica tiene muy en cuenta y gusta tanto de cultivar) son nidos de cultivo de la diferencia de clases, que se está agrandando en nuestro país cada vez más.
RETIRADA DE LA TASA DE BASURAS EN BENICÁSSIM
Bueno, ya ha sido aprobada en Benicássim la retirada del 50% de la tasa de basuras, no supone mucho, la verdad, pero si que ha supuesto mucho en la pelea política del pasado y del presente, y puede que del futuro, porque no se ha rebajado hasta el momento el índice del gravamén municipal sobre el IBI, que el PP revisó, de acuerdo, pero que rebajó, de manera que muchos pagaron menos incluso que el año anterior y hay quién dice que al no bajarse el índice, el IBi subirá mucho y esa subida compensará a las arcas municipales de la retirada de la tasa de basura. No lo puedo afirmar asi, rotundamente, pero lo aclararé y si así fuese, así lo contaría aquí.